Se acerca la fecha más dulce y especial para ahijados y padrinos: el Festival de Macetas, un evento para compartir este vínculo, disfrutar del dulce sabor del valle y romper la rutina.

Nadie como los vallecaucanos entiende el significado de recibir una maceta el 29 de junio (día de los ahijados), pues esta práctica catalogada como Patrimonio Cultural Inmaterial de la Nación desde el 2013, es una de las más representativas de la región. Por eso tiene su propio Festival del 27 de junio al 1 de julio.

Las artesanas y artesanos del azúcar están preparando todos los detalles para que la versión número 19 del Festival de Macetas siga llenando de amor a los padrinos y ahijados, y trascienda a los abuelos y nietos, padres e hijos, esposos y novios. “Queremos que sea un evento para familias enteras porque elaboramos nuestros dulces y macetas con todo el amor, eso es lo que deseamos que las personas que regalan este producto tengan en su corazón”, cuenta Martha Cecilia Ortiz, administradora de empresas y artesana del azúcar por tradición desde hace más de 25 años.

Esta es una labor que comienza con meses de anticipación, pues requiere mucho trabajo y diseño: las macetas mini, las medianas, los empaques de lujo y los dulces individuales. La regla de oro de las macetas es una buena decoración, en la que se incluyan la forma de piña, el palo de maguey, los dulces de alfeñique, los papeles de colores, las banderas de Cali y Colombia, figuras icónicas de la ciudad y el famoso ringlete para que gire con el viento de “La Sucursal”.

Para acompañar este proceso, Corfecali ha desarrollado jornadas de socialización con las artesanas para que no falte ningún detalle para la fecha. Según María del Carmen Mena, artesana del azúcar, “es importante que Corfecali nos haga un acompañamiento, porque nos permite estar informadas de los puntos de atención y las actividades que habrá alrededor del evento. También, porque eso nos une para sacar adelante el Festival, como cada año”.

El secreto de una buena maceta

Aunque podría ser evidente que el azúcar es el ingrediente principal de las macetas, Martha Ortiz asegura que es el amor. “Me he dado cuenta que cuando hago un dulce con malgenio o enojo no me sale bien, pero cuando hago cada macita con amor y empeño quedan deliciosas”. Así es esta celebración, un momento para sacar a relucir el amor, la unión y por supuesto, las dotes culinarias.

La mayor motivación de las artesanas no es vender un producto en el Festival, sino dejar un legado en las nuevas generaciones. Para que, sin importar el precio o tamaño de la maceta, tengan un detalle especial con sus ahijados y familiares cada junio.

Los puntos para encontrar estas obras de arte hechas azúcar, aprender sobre su proceso de realización y la historia, serán la Colina de San Antonio, el Bulevar del Río, la Plaza de Cayzedo, el Parque de la Flora, algunas estaciones del MIO y centros comerciales.

¡Vamos a vivir la fiesta de los ahijados como mejor sabemos hacerlo en el Valle del Cauca!

 

 

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