Cada 29 de junio los caleños están acostumbrados a ver cómo la ciudad se viste de  dulces de alfeñique, ringletes, papelitos de colores y banderitas de Cali y Colombia como símbolo del vínculo de amor entre padrinos y ahijados.

Sin embargo, son muchos los residentes de Cali que no conocen el sabor del dulce del alfeñique,  bien sea porque sus padrinos ya no viven o porque vienen de otros lugares del país donde no se celebra este vínculo de amor paternal.

Este año el 18 Festival de Macetas se celebrará del 29 de junio al 2 de julio, y no hay excusa para no disfrutar de las macetas, así que a falta de padrino ¿quién más pueden regalar maceta?

  1. Se debe recordar que los padrinos de bautizo no son los únicos que existen. También están los de matrimonio y confirmación. Los padrinos son personas honorables elegidas para brindar apoyo al ahijado tanto en momentos difíciles como de alegría y que mejor que estrechar los lazos con una dulce maceta.
  2. De ahijados a padrinos. ¿Por qué no? Dice la declaratoria del Plan de Salvarguarda de la Tradición que con la maceta se celebra este vínculo. Este año los mayores también se pueden llevar una sorpresa.
  3. Todo padre que viva en Cali. Niño caleño que se respete debe probar las delicias de la región: el cholado, las marranitas, las empanadas, las rosquillas y claro, los dulces de alfeñique.
  4. Las macetas pueden ser una linda opción para brindar como recordatorio en alguna celebración, como souvenir o como muestra de cariño entre amigos, compañeros de trabajo o familiares.
  5. Enamorados en busca de conquistar a un nuevo amor. Las macetas se pueden personalizar con diferentes figuras que las artesanas del azúcar hacen según su creatividad y estilo. Al comprar una maceta se ayuda a preservar la tradición y a la red de artesanos han guardado por generaciones el secreto del dulce en sus familias. Apoyar una buena causa suma puntos en el plan de la conquista.

 

Si ninguna de estas opciones terminan de convencer, faltan 90 días para el inicio del Festival, así que todavía hay tiempo de buscar a los padrinos perdidos.

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